Membranas De Osmosis Inversa Especiales
Para Tratar
Aguas con Alto Potencial
de Ensuciamiento
La membrana TriSep X-20 es
una nueva generación de membranas especialmente diseñadas
para tratar aguas con un alto potencial de ensuciamiento.
Esta membrana pertenece al tipo de película
delgada compuesta, presentando una capa barrera de un nuevo copolímero
poliamida-urea.
Las membranas de ósmosis inversa
standard son basadas sobre un polímero de poliamida tradicional,
el cual tiene una carga superficial negativa para la mayoría
de los pH de operación.
La superficie de la membrana X-20 tiene
grupos aminos residuales mientras que la membrana de poliamida ‘344
tradicional tiene grupos ácidos carboxílicos.
Esta diferencia en la química
de la superficie de la membrana crea propiedades únicas
que minimizan su ensuciamiento y consecuentes lavados y maximiza
el rechazo de sílice.
En los sistemas de tratamiento por Osmosis Inversa
los dos más comunes tipos de ensuciamiento que se presentan
en las membranas son:
Ellos se generan por diferentes causas
y producen diferentes efectos adversos sobre la performance de la
membrana.
PARTICULAS
COLOIDALES
Cuando este tipo de ensuciamiento ocurre
se evidencia por un decrecimiento en el caudal de producto; siendo
muy dificultoso remover con limpiezas químicas y métodos
convencionales.
La mejor explicación para este
fenómeno es la carga que presentan las membranas de poliamida
standard a los valores de pH normales (6-10) de operación.
En contraste, las membranas más antiguas de acetato/triacetato
de celulosa usadas originalmente no tenían una carga significante
y fueron conocidas como las membranas menos susceptibles a rápidos
ensuciamientos de este tipo.
Basado en su química y morfología
la membrana compuesta de film delgado de poliamida-urea prácticamente
no tiene carga y su ensuciamiento es mucho más lento y más
fácil de remover.
BIOENSUCIAMIENTO
Cuando este tipo de ensuciamiento ocurre se evidencia
por un incremento en la presión diferencial (alimentación-rechazo)
en los tubos de presión y membranas afectados.
Refiriéndonos nuevamente a las membranas de
acetato, ellas fueron originalmente operadas en forma contínua
con una concentración de 0.5 - 1 mg/lt de cloro residual;
inhibiendo así el bioensuciamiento tanto en los canales de
alimentación como en los de producto, siempre y cuando no
existiese en el agua a tratar hierro disuelto que pudiese reaccionar
con el cloro residual libre y actuar posteriormente como catalizador
de la degradación de dichas membranas.
Con la introducción de las membranas
de poliamida, la técnica inicial de desinfección fue
usar hipoclorito y luego la adición de bisulfito de sodio
u otro sistema de declorinación previo al ingreso a las membranas.
Continuas investigaciones concluyeron que dicho proceso puede ser
en algunos casos contraproducente, promoviendo o aumentando el bioensuciamineto.
El hipoclorito descompone a las moléculas de ácido
húmico, disueltas en el agua, en fragmentos de peso molecular
mucho más bajos, que como nutrientes disponibles, contribuye
al crecimiento microbiológico.
Por otra parte la reacción entre
el cloro libre y ácido húmico entre otros orgánicos
(típicamente presentes en aguas de origen superficial) forma
compuestos cancerígenos conocidos genéricamente como
Trihalometanos (THMs).
La dosación de cloraminas, en
lugar de la clorinación, permite una adecuada desinfección
sin la formación de THMSs.
Las membranas de poliamida-urea toleran
una continua dosación de cloraminas (3-5 mg/lt) la cual es
suficiente para inhibir o prevenir el bioensuciamiento.
Autores: Dr. Seymour Kremen and Peter
Knappe - TriSep Corporation (USA)
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